10 escritores célebres que fueron vegetarianos

Te desvelamos 10 grandes autores que llevaron un estila de vida vegetariano y lucharon por los derechos de los animales

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escritores vegetarianos

El vegetarianismo no es una religión, sino otro estilo de vida. Uno que puedes adoptar fácilmente, ya sea de forma temporal o definitiva, por razones de salud, o por el amor hacia los animales.

Dejando a un lado los argumentos a favor y en contra del veganismo, yo creo que incluso por un período corto de tiempo, es una experiencia importante y necesaria que puede cambiar la forma de considerar tu alimentación, tu propio cuerpo y, evidentemente, tu relación con los seres vivos, a los que matas, directa o indirectamente, con el fin de satisfacer tu estilo de vida.

Y partiendo con la famosa cita de Kafka, quien decía mientras miraba los peces en el gran acuario de Berlín que “ahora puedo miraros con tranquilidad, porque ya no os voy a comer”, he decidido buscar qué otros escritores famosos han adoptado el vegetarianismo y qué palabras dejaron atrás sobre este asunto, ya sea en libros, artículos o incluso páginas de diario. Al final me he identificado con gran parte de sus motivaciones éticas para elegir este estilo de vida.

León (Lev) Tolstoi (1828-1910)

Mientras continúe habiendo mataderos, habrá campos de batalla.

Lev Tolstoi

“El hombre puede vivir y estar sano sin que tenga que matar animales para alimentarse. Si come carne se hace culpable del asesinato de los animales, sólo para dar gusto a su propio paladar”, le decía Tolstoi a Eugen Heinrich Schmitt en el año 1902.

Tolstoi fue un vegetariano empedernido. Siempre luchó para que la gente tenga más compasión hacia los animales y condenó sus muertes, considerándolo un acto bárbaro y un crimen contra la naturaleza y contra Dios.

En 1981, escribió el influyente artículo titulado El primer paso, que fue considerado por la gente como una especie de Biblia del vegetarianismo.

Del libro de Charles Walter, Cincuenta años de reforma de la comida: Una historia del movimiento del vegetarianismo en Inglaterra (1989), descubrimos que el gran escritor ruso llevaba un estilo de vida extremadamente sano, sin beber, fumar, o comer ningún tipo de producto de origen animal, con una alimentación formada sobre todo por pan, avena, frutas y verduras.

En otro artículo de esas fechas, Tolstoi también decía lo siguiente:

Cada movimiento que hacemos destroza sin querer las vidas de unos seres que ni siquiera observamos. Esto es lo que siempre dice la gente, tratando de justificar de esta manera la crueldad hacia los animales. Pero los que plantean el problema de esta forma olvidan que el objetivo del hombre no es el de ser perfecto de algún modo. El principal objetivo es únicamente tratar de acercarnos a la perfección.

Esto también es cierto en el caso de la compasión por los animales. Nosotros, la humanidad, no podemos vivir sin provocar la muerte de otros seres. Pero podemos actuar con un cierto grado de compasión. Cuanta más compasión mostramos hacia los animales, mejor será para nuestras almas.

Leskov, Esenin y Gorky

Puede que gracias a la influencia de Tolstoi, el vegetarianismo se volvió popular en Rusia a finales del siglo XIX, un período en el cual incluso la palabra “vegetarianismo” fue introducida en el diccionario ruso y cuando se abrió la primera cafetería vegetariana de Moscú, en el año 1894, seguida después de poco de un famosos libro de cocina vegana rusa, titulado No como a nadie más, publicado en el 1923.

Muchos artistas rusos fueron inspirados por esta corriente, y sobre todo por el estilo de vida de Tolstoi, y decidieron seguir por el camino del vegetarianismo. Algunos de ellos fueron el escritor de prosa Nikolai Leskov (1831-1895), quien creó el primer personaje vegetariano de la literatura rusa, en el cuento Figura. También hay que mencionar al poeta Sergei Esenin (1895 – 1925) o a Maxim Gorky (1868 – 1936), el padre del realismo socialista en la literatura.

Hay una historia muy famosa con Gorky, quien estaba en una cena en los Estados Unidos cuando se irritó ante las insistencias de una señora para que comiera carne y decidió decirle que si algún día decide tocar la carne, entonces esa probablemente sería carne humana y cruda.

George Bernard Shaw (1856 – 1950)

Los animales son mis amigos, y yo no como a mis amigos.

George Bernard Shaw
George Bernard Shaw, el conocido dramaturgo irlandés, galardonado con un Nobel de literatura en 1925 y con un Oscar al mejor guión en 1938 con la película Pygmalion, fue vegetariano durante más de 60 años. Se volvió vegetariano cuando tenía 25 años, en 1881, y llevó este estilo de vida hasta el fin de sus días.

En muchas ocasiones afirmó que el secreto de su longevidad y buena salud fueron sus raíces en el vegetarianismo:

La edad media (longevidad) de una persona que come carne es de 63 años. Estoy a punto de cumplir 85 y todavía trabajo tan duro como siempre. He vivido mucho tiempo, lo suficiente, y estoy tratando de morir; pero sólo no puedo hacerlo. Un filete de carne sería suficiente; pero yo mismo no puedo persuadirme de tragarlo. Temo vivir para siempre. Ésa es la única desventaja del vegetarianismo.

En una entrevista de 1924, al ser preguntado por Archibald Henderson, el autor de una biografía sobre Bernard Shaw, cómo es que luce tan joven a sus 68 años, Shaw le dijo lo siguiente: “No me veo joven. Me veo como una persona de mi edad. Las demás personas se ven más viejas de lo que son. ¿Qué puedes esperar de unas personas que se alimentan con cadáveres?”

Asimismo, Bernard Shaw siempre promovió el vegetarianismo e instó a la gente a tener más compasión hacia  los animales, así como luchar contra las disecciones, las cazas o los deportes sangrientos que implican a los animales.

En sus artículos y cartas se pueden encontrar decenas o incluso cientos de citas y frases referentes a los beneficios del vegetarianismo y a la crueldad de los hombres contra los animales.

Pero probablemente todas las ideas de Shaw se concentran mejor en su poema titulado Tumbas vivientes, que os voy a dejar en su totalidad a continuación:

Tumbas Vivientes

Somos las tumbas vivientes de bestias asesinadas,
masacradas para satisfacer nuestros apetitos.
Nunca nos detenemos para preguntarnos en nuestro festín,
si los animales, como los hombres, pueden tener derechos.
Pedimos los domingos tener luz,
que guíe nuestros pasos en el camino que llevamos.
Estamos enfermos de la guerra, no queremos luchar –
la idea de ello llena nuestros corazones de espanto
y aun así, nos llenamos con la muerte.
Como cuervos de carroña vivimos y nos alimentamos de carne,
sin importarnos el sufrimiento y el dolor
que causamos al hacerlo, si así tratamos a
los animales indefensos por deporte o trofeo,
cómo podemos esperar que este mundo tenga
la paz por la que decimos estar tan ansiosos.
Pedimos el fin de las hecatombes
a Dios, mientras ultrajamos la ley moral,
así la crueldad procrea a su vástago – GUERRA.

Kafka (1883 – 1924)

Ahora os puedo mirar con tranquilidad, porque no os voy a comer.

kafka

Kafka se volvió vegetariano inicialmente por razones de salud, alrededor del año 1910. Este nuevo régimen de vida, junto con la realización de ejercicios, le ayudaron a recuperarse en un momento cuando su organismo enfermo parecía que iba a ceder.

Innumerables declaraciones de sus amigos cercanos señalan que una vez vegetariano, Kafka cambió por completo, volviéndose una persona mucho más activa y dinámica, al mismo tiempo que su salud mejoró considerablemente.

Con el tiempo, Kafka se convirtió en un activista del vegetarianismo y descubrió la parte “moral” de su decisión, llegando a defender los derechos de los animales. Incluso hizo un pacto con su hermana, Ottla, según el cual si los médicos le obligaran a comer carne, entonces ella se volvería vegetariana en su lugar para salvar las vidas de innumerables animales.

Dicen que Ottla mantuvo su promesa después de la muerte de su hermano y se volvió vegetariana hasta el último instante de su vida, que terminó en un campo de concentración nazi.

Isaac Bashevis Singer (1902 – 1991)

Nu me hice vegetariano por mi salud, sino por la salud de las gallinas.

isaac singer

Isaac Singer, premio Nobel de literatura en el año 1978, promovió gran parte de su vida el vegetarianismo y luchó contra la crueldad animal, señalando que la idea de alimentarse con carne va en contra de todos los ideales y religiones.

Muchas veces trató de ser vegetariano en la primera parte de su vida, pero al final, alrededor de los años ‘60, no sólo lo consiguió, sino que se hizo un vegetariano muy estricto, permaneciendo así unos 30 años más.

En el libro de Steven Rosen, Food for Spirit: Vegetarianism and the World Religions (1986), Isaac Singer presenta claramente su opinión sobre la matanza de los animales para ser comidos:

Cuando un humano mata a un animal para la alimentación, está descuidando su propia hambre de justicia. El hombre reza por la misericordia, pero no está dispuesto a extenderla a otros. ¿Por qué entonces el hombre debe esperar la misericordia de Dios? Es injusto esperar algo que usted no está dispuesto a dar. Es incoherente. Nunca podré aceptar la incoherencia o la injusticia. Incluso si se trata de Dios. Si viniese una voz de Dios diciendo: “¡Estoy en contra del vegetarianismo!” Yo diría: “¡Bueno, yo estoy a favor de ello!” Así es como me siento firmemente en este sentido.

John Maxwell Coetzee

Sólo es necesaria una mirada a los mataderos para convertir un niño en vegetariano por el resto de su vida.

john maxwell coetzeeJohn Maxwell Coetzee, el novelista surafricano nacido en 1940, también galardonado con un premio Nobel de literatura en el 2003 y con un Premio Booker en dos ocasiones, es otro vegetariano convencido y un fiel defensor de los derechos de los animales.

En sus libros introdujo muchos de sus principios referentes a la crueldad injustificada de los humanos contra los animales, y mantuvo numerosos discursos sobre la industria alimenticia y la ignorancia en la que vivimos.

Puede que uno de los discursos más famosos de Coetzee fue realizado en Sydney en el 2007, bajo el título de “Los animales no pueden hablar por sí mismos – Nosotros tenemos que hacerlo”, donde comparó la ignorancia de las masas sobre lo que ocurre dentro de los mataderos con las acciones de los nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Qué horrible crimen es tratar a seres humanos como ganado: sabíamos que esto sucedería tarde o temprano. Pero nuestra indignación debería ser más precisa: qué terrible crimen es tratar a seres humanos como unidades de producción. Y deberíamos añadir: qué terrible crimen es tratar a cualquier ser vivo como una unidad de producción industrial.

Sir Vidiadhar Surajprasad Naipaul, nacido en 1932 en Trinidad y Tobago y galardonado con un Premio Nobel de literatura en el 2001, proviene de una familia adepta al brahmanisno, y aunque no fue un promotor empedernido del vegetarianismo, ya se sabe que no consumía carne desde su juventud, e incluso prefirió permanecer con hambre con tal de no tocar ningún producto de origen animal.

Si bien no hay pruebas claras de que Voltaire (1694-1778) haya sido vegetariano, muchos especialistas que analizaron sus ensayos, cartas y obras han deducido que el autor pensaba que a través del consumo de carne el espíritu humano se envenenaba, así como que intentó en la medida de lo posible parar la matanza de los animales para su consumo.

El novelista Emile Zola (1840-1902), representante de la escuela naturista y famoso por su manifiesto J’acusse, en el que acusaba al gobierno francés de antisemitismo y por el que fue condenado a prisión pero finalmente salió exiliándose en Inglaterra, también fue un conocido vegetariano.

Una vez, cuando se rieron de él por ser vegetariano, Zola dijo lo siguiente: “El destino de los animales es mucho más importante para mi que el miedo a hacer el ridículo”.

Milan Kundera, un novelista checo francés nacido en 1929, tiene una rotunda frase relacionada con los derechos de los animales: “La verdadera prueba moral de la humanidad, la prueba fundamental, consta en su actitud hacia los que están a su merced: los animales”.

Y la lista de humanistas que descubrí en mi investigación sobre este asunto puede ser completada, en orden aleatorio, por Confucio, Platón, Sócrates, Séneca, Virgiulio, Horacio, Ovidio, Epicuro, el lord Byron, Petrarca, Shelley, Rabindranath Tagore, Henry David Thoreau o Ralph Waldo Emerson, quien dijo: “Acabas de cenar, y no importa lo escondido que esté el matadero a millas lejos de ti, pues sigue habiendo complicidad”.

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